viernes, 13 de agosto de 2010

Mujeres espías cambiaron el rumbo de la historia

Varias mujeres a lo largo de la historia han servido con lealtad, valentía y eficacia al espionaje. Considerada exclusiva de hombres, esta labor cuenta con exponentes femeninas de extraordinaria relevancia.Algunas de ellas fueron condecoradas por haber servido durante la Segunda Guerra Mundial.

Otras, no corrieron con tanta fortuna y fueron condenadas y asesinadas. Los sitios electrónicos Askmen.com y Lilomag.com, enlistaron los diez casos más destacados de mujeres espías. Ellas fueron piezas clave en las estrategias militares previas al siglo XXI.

Melita Norwood. Fue una ciudadana británica de ideales comunistas. Trabajó en un centro de investigación nuclear secreto para obtener acceso a documentos clasificados. Sus ideales no alarmaron a la policía británica, pero sí llamaron la atención de los soviéticos, quienes en 1940 la reclutaron como espía.

Durante las siguientes cuatro décadas se dedicó a filtrar documentos secretos de Estado a sus asesores soviéticos. La existencia de Norwood fue descubierta después de que Vasili Mitrokhin, disidente de la KGB, consiguió, en los años 90, acceder a los archivos de los servicios secretos de Rusia.

Brita Tott. En 1442, la hija de una noble familia danesa contrajo nupcias con un integrante de la familia real sueca. Diez años después, los suecos se enfrentaron contra los daneses. Durante esa época, Brita se convirtió en la espía perfecta para su tierra natal y se convirtió en cómplice de la conspiración para matar al rey sueco Carlos VIII.

Cuando el rey se dio cuenta de la traición, la declaró culpable y la condenó a la hoguera. El castigo fue cambiado por uno que consistía en ser enterrada viva en una pared; pero finalmente se le permitió vivir hasta el final de sus días en su tierra natal.

Princesa Stephanie Julianna Von Hohenlohe. Fue miembro de la rica y bien conectada aristrocracia alemana de la década de 1930. Se trasladó a Londres, donde rápidamente socializó y sedujo con su belleza a ministros del gabinete y miembros de la alta realeza. Con el tiempo, su atractivo sexual se convirtió en oro para el espionaje a favor de Hitler.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, sus servicios como espía para los alemanes en Londres terminó. Stephanie decidió trasladarse a los Estados unidos, con su amante Fritz Wiedemann. Ahí fue contratada por el gobierno para crear un perfil psicológico y un análisis de personalidad de su antigua amigo, Adolfo Hitler, en 1943.

Elizabeth Bentley. Comenzó su carrera de espionaje pensando que trabajaba para el Partido Comunista de los Estados Unidos, cuando realmente estaba trabajando para la policía secreta soviética. A pesar de esa confusión, Elizabeth se convirtió, durante la Segunda Guerra Mundial, en una de las espías soviéticas más exitosas de Estados Unidos.

Ella filtró información secreta de los nazis a sus asesores soviéticos. Luego de la muerte de su amante y contacto con el regimen soviético, desertó, pues no pudo resistir la pérdida. Tras el suceso, acudió al FBI y dio cerca de 150 nombres de espías soviéticos, incluyendo decenas de empleados del país norteamericano.

Lona Cohen. Miembro del Partido Comunista, sirvió como mensajera para Theodore Hall, físico del Proyecto Manhattan, y filtró secretos atómicos a los soviéticos. Después de la guerra, ella y su esposo se mudaron a Londres. Ahí fueron pieza clave de la famosa red de espionaje de Portland, la cual pasó secretos británicos navales a los soviéticos.

Los británicos la juzgaron y condenaron a ocho años de prisión, una condena reducida de la original que era de 20 años. Tiempo después, los espías de la URSS negociaron y la intercambiaron. Así llegó Lona a la Unión Soviética, donde la recibieron con honores y fue honrada con el equivalente a una medalla de honor.

Violette Szabo. Fue miembro del Special Operations Executive de Inglaterra, y prestó un breve apoyo al espionaje en misiones de reconocimiento y apoyo a la Resistencia Francesa. Poco después del Día D, fue capturada por las tropas alemanas a raíz de un intenso tiroteo. Fue llevada al campo de concentración de Ravensbruck.

Su valentía desafió a las autoridades e inspiró a los demás presos, razón que la condujo a ser ejecutada en 1945, cuando tenía 23 años. Su belleza, gallardía y corta vida han contribuido a exacerbar la leyenda alrededor de ella. Se han escrito libros sobre su historia e incluso Xbox 360 se inspiró en ella para realizar el juego Velvet Assasin.

Virginia Hall. Fue agente del Consejo Ejecutivo de Operaciones Especiales de Gran Bretaña. Ejeutó innumerables misiones en apoyo de la Resistencia Francesa, ganándose la reputación de ser capaz de eludir cualquier situación, incluidas las redadas nazis. En 1944 huyó a España caminando y se unió a la Oficina estadounidense de Servicios Estratégicos.

Más tarde, regresó a Francia para entrenar a las fuerzas de la resistencia, establecer casas de seguridad y reunir información valiosa sobre el ejército alemán. Las hazañas de Virginia son aun más impresionantes por el hecho de que había perdido parte de su pierna en la década de los 30 y caminaba con una prótesis de madera.

Krystyna Skarbek. Su ingenio poco convencional durante los seis años que trabajó como agente especial paral el Special Operations Executive de Inglaterra la convirtió en una de las espías más exitosas de la Segunda Guerra Mundial. Boicoteó misiones de Polonia, Hungría, Francia y Egipto.

Su fama aumentó cuando salvó la vida de dos agentes que estaban a punto de ser ejecutados por la Gestapo. Krystyna se hizo pasar por la sobrina de un miembro del alto mando británico. Terminada la guerra, fue abandonada, tanto por su país de origen, Polonia, como por Inglaterra. Fue asesinada en 1952 por una amante despechada en un barrio humilde de Londres.

Nancy Wake. Trabajaba como periodista en Francia cuando la Segunda Guerra Mundial estalló. Rápidamente se ofreció para ser mensajera de la Resistencia y en poco tiempo estableció una red de espionaje tan extensa y eficaz que la Gestapo le puso precio a su cabeza.

Se dice que además de sus habilidades de espionaje, tenía gran destreza física. Fue acusada de matar a un soldado alemán con sus propias manos. Terminada la guerra, más de cinco países la honraron con los más altos premios civiles. Es una de las espías más condecoradas de la Segunda Guerra Mundial.

Mata Hari. Nacida en una familia adinerada holandesa, Margaretha Geertruida Zelle llegó a París recién divorciada y se convirtió en Mata Hari (que en malayo significa "ojo de cisne"), una de las desnudistas más reconocidas del momento. Viajó por varios países y se convirtió en la cortesana de algunos de los hombres más ricos del gobierno y el ejército.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, los franceses la consideraron sospechosa de espionaje para los alemanes, a pesar de que había estado trabajando para ellos. Aunque ella aseguró haber sido leal a Francia, fue arrestada en 1917 ejecutada ocho meses después por sus propios jefes.

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